a Ácidos:
Sus fuentes son la minería (incluso las minas abandonadas), los residuos
industriales y la lluvia ácida. Mata algunos organismos (vertebrados,
algunos invertebrados y microorganismos), incrementa la solubilidad de algunos
metales peligrosos como el aluminio, corroe infraestructuras (puentes, puertas
en canales, barcos metálicos...), daña los cultivos regados con esta agua.
Como método de control se recomienda el sellado de minas en desuso, el
tratamiento de las aguas y la reducción de las emisiones atmosféricas de óxidos
de azufre y nitrógeno.
b
Sales: Proviene de
escorrentías naturales de la tierra y de zonas urbanas en lluvias torrenciales,
de los residuos industriales y del deshielo de carreteras con sales. Causa la
muerte de organismos en el agua, aumenta la salinidad de los suelos y hace el
agua no apta para el uso doméstico. Los métodos de control recomendados son el
tratamiento de las aguas residuales, la recuperación de la tierra de las minas,
el uso del riego por goteo y la prohibición de los efluentes de salmueras.
c. Mercurio:
Se encuentra en la naturaleza a bajas concentraciones en rocas, suelos, aguas de
ríos y en el aire. En estas concentraciones no es peligroso, pero su incremento
llega a ser muy tóxico para los humanos, en especial su forma metilada. El
incremento de concentración proviene de los residuos industriales y de los
funguicidas (que absorbe la planta y pasa a los animales), pinturas (sobre todo
la de los barcos), el carbón y los lodos obtenidos tras la depuración de las
aguas residuales (originados en productos farmacéuticos, detergentes y
pinturas). En una población de 1 millón de personas se obtiene alrededor de 500
Kg. de mercurio en las aguas residuales en un año. El mercurio inorgánico tiende
a acumularse en el hígado y los riñones, y aunque es excretado por la orina el
daño en los órganos permanece, en general, esta forma inorgánica se acumula poco
en los tejidos. Sin embargo, cuando el mercurio se asienta en las profundidades
de los lagos es metilado por los microorganismo anaerobios y pasa a las forma de
ión metilmercurio (CH3Hg+) y dimetilmercurio ((CH3)2Hg)
que es fácilmente absorbido por los animales acuáticos y concentrado en sus
tejidos grasos. De esta forma se concentra cada vez más en la cadena
alimenticia. Se aconseja el tratamiento de las aguas y la prohibición de su uso
si no es estrictamente necesario.
d.
Aluminio:
Proviene del tratamiento de las aguas con sulfato de aluminio. A pesar de los
tratamientos para eliminar el aluminio del agua simple permanece alguna pequeña
cantidad. Se ha relacionado la ingesta de aluminio con la enfermedad de
Alzheimer.
e.
Cadmio:
La contaminación por cadmio en el agua puede venir de fuentes industriales y de
residuos de minas de zinc. Es ampliamente usado en recubrimientos metálicos y
en pigmentos naranjas usados en pintura y esmaltes. Es altamente tóxico. El
límite superior recomendado para el agua de beber es de 10 ppb. Causa subida de
la presión sanguínea, daños en los riñones y destrucción de los glóbulos rojos.
f.
Plomo:
Los carburantes con plomo, los cristales y cerámicas que contienen plomo y las
tuberías antiguas, son fuentes que pueden aportar plomo al agua. Las partículas
de hollín y plomo de los vehículos pueden caer sobre los cultivos y del suelo
llegar a los ríos o a las aguas subterráneas. En edificaciones muy antiguas
todavía pueden existir tuberías de plomo. Esto no es un problema en lugares con
aguas duras donde se forma un recubrimiento de carbonato cálcico, carbonato de
magnesio y carbonato de plomo (II) sobre el interior de la tubería que impide
que el plomo se disuelva. En aguas blandas es preciso que el incremento de pH
mediante la adición de hidróxido de calcio para impedir que se disuelva el
plomo. La Organización Mundial de la Salud recomienda un límite para el agua
potable de 50
lg/
dm3 de agua. También se ha regulado la cantidad de plomo que se
disuelve de los utensilios de cocina de cerámica y cristal que contienen plomo,
de tal forma que éstos solo pueden liberar 7 ppm de plomo cuando contienen
alimentos ácidos.
g. Cromo:
Los compuestos de cromo (VI) son irritantes y corrosivos tanto por ingestión,
inhalación como por absorción a través de la piel. Están presentes en residuos
de plantas de electrodeposición. Afortunadamente en una solución acuosa es
reducido a cromo (III) que es muy poco tóxico.
h. Níquel:
Está presente el los efluentes de industrias de electrodeposición. Es
carcinogénico y también muchas personas desarrollan una reacción alérgica. Causa
vértigos, vómitos, tos y respiración corta. Los daños afectan sobre todo al
cerebro y a los pulmones.
i. Cobre:
El cobre (II) puede reaccionar con los grupos –SH de las proteínas. En dosis
altas puede dañar el riñón, el cerebro, el hígado y los ojos.
j.
Zinc:
Procede de los efluentes de plantas galvanizadoras. Se puede considerar que no
es tóxico, aunque grandes cantidades pueden provocar vómitos y diarrea.
k. Arsénico:
Está presente en la rocas y con impureza de los fosfatos en fertilizantes y
detergentes. El nivel natural de las aguas es de 2 ppb y el límite recomendado
para el agua potable de 50 ppb. Es acumulado en la cadena alimenticia y al
igual que el mercurio, adquiere mayor toxicidad cuando es metilado por las
bacterias a (CH3)2As+. Los síntomas del
envenenamiento por arsénico son debilidad, vómitos, diarreas pérdida de
sensación en pies y manos. En casos severos puede producir la muerte.